France 23 min ago0Añadir a favoritos

Monseñor Marc Aillet (Bayona) endurece la posición francesa: votar la ley expone a no poder comulgar. La disciplina sacramental se une a la doctrina moral.
Hemos informado sobre la votación de la Asamblea Nacional sobre la ayuda a morir. Monseñor Marc Aillet, obispo de Bayona, Lescar y Olorón, acaba de dar un paso más. En una declaración pública difundida el 14 de julio de 2026, advierte a los diputados católicos que un voto favorable a la ley los pondría en estado de no poder recibir la comunión. La sanción ya no es solo moral, sino que afecta al acceso a los sacramentos.
Esta palabra se une al canon 915 del Código de Derecho Canónico, que prohíbe admitir a la santa comunión a quienes persisten con obstinación en un pecado grave manifiesto. Evangelium vitae (Juan Pablo II, 1995, n° 73) califica la eutanasia como una grave violación de la Ley de Dios y recuerda que ninguna ley civil puede legitimarla. El Catecismo de la Iglesia Católica (n° 2277) no tiene rodeos: sea cual sea el motivo y el medio, la eutanasia directa es moralmente inaceptable. El obispo de Bayona no hace más que aplicar, con caridad y firmeza, una disciplina que existe. Recuerda a los elegidos que la comunión no es un derecho social. Es el sacramento de la unidad en la fe y en la vida moral.
Un diputado católico que votara esta ley no podría, en conciencia, acercarse a la Mesa del Señor sin cometer un sacrilegio. He aquí la pregunta interior que cada parlamentario bautizado debe llevar ahora hasta el colegio electoral.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
Ayuda a morir: el referéndum bloqueado, la Asamblea en la semana de la votación