FranceReservado a miembros à l'instant4Añadir a favoritos

Dos días después de la votación de la Asamblea Nacional, el Senado adopta una moción de rechazo y solicita la suspensión del examen del texto. Una resistencia institucional sin precedentes, que abre un nuevo frente para los católicos comprometidos en la lucha por la vida.
Habíamos relatado la votación de la Asamblea Nacional el 30 de junio: el texto sobre "la ayuda a morir" fue adoptado al término de un debate nocturno, con 312 votos a favor y 179 en contra. La Conferencia de Obispos de Francia había denunciado de inmediato una ley que "inscribe en el derecho la posibilidad de dar deliberadamente la muerte". La navette parlamentaria debía iniciarse. El Senado entra ahora en escena con una iniciativa poco común.
La comisión competente del Senado ha adoptado una moción de rechazo del texto y ha solicitado formalmente al gobierno que suspenda su examen. Este procedimiento, poco utilizado bajo la Quinta República, señala un desacuerdo de fondo —constitucional o político— sobre la oportunidad del texto. Paralelamente, allegados de pacientes en cuidados paliativos han testimoniado en La Croix sobre los riesgos concretos de desviación: la presión familiar, financiera y social podría transformar el "derecho" a morir en una obligación tácita para los más frágiles. Estos testimonios coinciden con las advertencias de geriatras y médicos de cuidados paliativos, que alertan desde hace meses sobre las condiciones reales en las que se formulará la solicitud de ayuda a morir.
El Evangelio de la vida (Evangelium Vitae, Juan Pablo II, 1995, §65) lo enuncia sin rodeos: "La eutanasia es una grave violación de la ley de Dios, en cuanto asesinato deliberado y moralmente inaceptable de una persona humana". El Catecismo de la Iglesia Católica (§2277) precisa que los actos u omisiones que, por sí mismos o en la intención, causan la muerte para poner fin al dolor, constituyen un homicidio gravemente contrario a la dignidad humana. La ley francesa, al erigir en derecho el acto de dar deliberadamente la muerte, inscribe en el orden jurídico lo que el orden moral reprueba de manera absoluta.
La resistencia senatorial ofrece un plazo. Este plazo debe aprovecharse para obtener dos garantías mínimas: la cláusula de conciencia individual para los profesionales sanitarios, y sobre todo la cláusula de conciencia institucional para los establecimientos católicos de atención sanitaria. La CEF aún no ha tomado una posición pública precisa sobre este segundo punto. Es una laguna urgente que llenar, pues sin esta cláusula, los hospitales y EHPAD católicos se verán obligados a practicar lo que reprueban o a cerrar.
La moción de rechazo senatorial es un procedimiento, no una victoria. El gobierno puede eludir la resistencia del Senado y el calendario parlamentario puede reanudarse. La ausencia de una consulta preventiva al Consejo Constitucional es notable: una QPC posterior sigue siendo posible, pero interviene tras la promulgación, es decir, demasiado tarde para bloquear la ley. Además, el debate público sigue sesgado: las encuestas miden un apoyo difuso a "morir con dignidad", no una aprobación informada de un texto preciso cuyas implicaciones en los cuidados paliativos siguen siendo ignoradas por la gran mayoría.
La lucha por los cuidados paliativos es una obra de misericordia corporal. Cada católico puede actuar de manera concreta: apoyar financieramente las casas de cuidados paliativos, formar a las familias en la redacción de directivas anticipadas que rechacen la eutanasia, y exigir a sus senadores la protección de la cláusula de conciencia institucional. La resistencia del Senado muestra que la sociedad no es unánime. La voz de los fieles cuenta, ahora.
« La eutanasia es una grave violación de la ley de Dios, en cuanto asesinato deliberado y moralmente inaceptable de una persona humana. » (*Evangelium Vitae*, §65)
Contactar a los senadores para exigir la protección de la cláusula de conciencia institucional en la ley.
Crea una cuenta gratuita para acceder a todos nuestros contenidos y a la revista semanal.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
Inicia sesión para unirte a la conversación.
Et si ce rejet était l’occasion de rouvrir un vrai débat, sans précipitation ni idéologie ? La vie mérite mieux qu’un texte bâclé.
Le Sénat freine net, mais la société, elle, avance depuis des années sur ce sujet. On dirait qu’ils jouent la montre.
Le Sénat freine peut-être, mais avancer sans cadre, c’est prendre le risque de régler ça à coups de jurisprudence bancale.
Le Sénat a peut-être peur de trancher, mais c’est justement ça qui fait avancer le débat plus que les lois.
Le Sénat bloque, mais est-ce vraiment par principe ou juste pour marquer leur territoire politique ? Ça sent l’obstruction plus que la conviction.
Le Sénat joue les gardiens du temple, mais la loi ne devrait pas dépendre des états d’âme d’une chambre qui n’a plus la majorité depuis longtemps.
Aide à mourir : le référendum bloqué, l'Assemblée dans la semaine du vote