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Tres semanas después del llamado común de los Patriarcas de Jerusalén, el cardenal Fernando Filoni, Gran Maestre de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro, retoma la carga ante los católicos occidentales. Recordatorio doctrinal: sin cristianos vivos, no hay Lugares Santos.
El cardenal Fernando Filoni, ex sustituto de la Secretaría de Estado y actual Gran Maestre de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén, ha lanzado un llamado difundido en la edición del 23 de julio de 2026 de The Irish Catholic: los católicos de todo el mundo no deben olvidar la presencia cristiana, reducida pero viva, de Tierra Santa. El cardenal Filoni recuerda que la Orden del Santo Sepulcro recibe un mandato papal explícito para apoyar a las comunidades católicas en los Lugares Santos. La intervención ocurre tres semanas después del llamado conjunto de los Patriarcas de Jerusalén, publicado el 3 de julio de 2026, que alertaba sobre el colapso demográfico de las comunidades cristianas locales: pasadas de aproximadamente veinte por ciento de la población palestina en 1948 a menos de dos por ciento hoy.
Habíamos difundido, a principios de julio, el llamado de los Patriarcas de Jerusalén. La continuación del cardenal Filoni tiene un alcance preciso. Primero, institucional: es un ex alto funcionario de la Curia romana quien habla, además del Gran Maestre de la Orden que recibe del Papa el cuidado de los Lugares Santos desde 1868. Luego, pastoral: Filoni se dirige a una Iglesia occidental ampliamente indiferente al destino de los cristianos de Oriente y le recuerda que su misión no es solo de compasión, sino de arraigo. Benedicto XVI, en su exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in Medio Oriente (2012), recuerda que la vitalidad de las comunidades cristianas de la región es constitutiva del testimonio rendido a los Lugares Santos. Reducir Tierra Santa a un conjunto de santuarios arqueológicos sería traicionarla. La cuestión no es patrimonial, es eclesial.
Cada católico puede actuar concretamente. Apoyar a la Obra de Oriente o a la Orden del Santo Sepulcro en sí. Elegir, cuando peregrine, estancias que hagan vivir a las parroquias locales en lugar de circuitos cerrados. Orar regularmente por la paz en Jerusalén, como lo ordena el Salmo 122. El vacío demográfico cristiano de Tierra Santa es un desafío doctrinal, no solo humanitario.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
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