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Escupitajos a los sacerdotes, insultos, degradaciones: Aleteia presenta un balance de un acoso lento que agrava la hemorragia cristiana de Tierra Santa.
Aleteia publica el 9 de julio de 2026 un estado de la situación del acoso sufrido por los cristianos en Jerusalén: escupitajos a los sacerdotes en las calles de la ciudad vieja, insultos repetidos, degradaciones de propiedades eclesiásticas, ocupaciones violentas de conventos y monasterios. El fenómeno no es nuevo, es estructural; lo que cambia es la banalización. Se suma a los 80 ataques contra los cristianos documentados en tres meses por el Religious Freedom Data Center, de los cuales habíamos informado, y se prolonga en el silencio de las autoridades israelíes.
La comunidad cristiana de Tierra Santa ha pasado de casi el 20 por ciento de la población de la Palestina mandataria en 1948 a menos del 2 por ciento hoy. Esta cifra ya no es un dato demográfico, es una hemorragia eclesial. Los Patriarcas de Jerusalén, en su llamado común del 3 de julio de 2026, han pedido a los Estados y a los fieles de todo el mundo que protejan la presencia cristiana: presencia litúrgica, presencia pastoral, presencia piedras vivas. El Catecismo n° 2199 recuerda que la ley humana debe preservar « la seguridad de las personas y de los bienes »; cuando falla ante agresiones religiosas repetidas, abandona a sus ciudadanos más vulnerables. Hoy, en Jerusalén, cruzar el camino doloroso con sotana es un acto de resistencia cotidiana.
Peregrinaciones, donaciones a las comunidades católicas de Oriente, oración por los Patriarcas: tres maneras concretas de impedir que la ciudad donde el Cristo vivió, sufrió y resucitó no se convierta, por nuestra inercia, en una ciudad sin cristianos.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
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