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En la ciudad devastada por Daech, la re-consagración de la iglesia sirio-ortodoxa Mar Toma marca una etapa en el lento retorno de las comunidades cristianas de la llanura de Nínive.
El 20 de julio de 2026, La Croix informa desde Mosul sobre el repique de las campanas de la iglesia Mar Toma, santuario sirio-ortodoxo convertido en prisión bajo el Estado Islámico y re-consagrado al culto en octubre de 2025. La ciudad, caída en manos del EI en junio de 2014 y luego liberada en julio de 2017 al precio de una batalla urbana devastadora, contaba antes de la guerra con varios miles de cristianos de diversos ritos, sirio-ortodoxos, sirio-católicos, caldeos y armenios. La casi totalidad había huido hacia el Kurdistán iraquí o tomado el camino del exilio.
Este regreso no es una pura restauración arquitectónica. Es un acto de fidelidad a la tierra evangelizada según la tradición apostólica por san Tomás, santificada por casi veinte siglos de vida litúrgica siria. En la llanura de Nínive, la Obra de Oriente y la Ayuda a la Iglesia en Necesidad apoyan la reconstrucción de los lugares de culto, las escuelas y las viviendas de todas las comunidades cristianas, católicas y ortodoxas; los patriarcados sirio-católico de Antioquía y caldeo de Babilonia animan el regreso de las familias, mientras que las Iglesias no católicas trabajan con el mismo fin con sus propios pastores. El proceso sigue siendo lento: la seguridad no está garantizada en todas partes, la reconstrucción económica se retrasa. La Ayuda a la Iglesia en Necesidad recuerda en sus informes sucesivos que la supervivencia del cristianismo oriental exige un apoyo material y espiritual constante. Puertas Abiertas mantiene a Irak en su Índice Mundial 2026 entre las zonas de alto riesgo para los cristianos. La campana de Mar Toma es una señal frágil pero real: la Iglesia sufriente de Oriente no está apagada.
La Iglesia de Occidente no puede contentarse con la compasión: debe apoyar concretamente, mediante la oración, la ayuda, la peregrinación, a aquellos que abren una puerta cerrada por la violencia. Cada campana que vuelve a sonar en Mosul, católica u ortodoxa, es un recordatorio de nuestra propia fidelidad.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
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