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Una señal espiritual fuerte en un reino marcado por la secularización: los obispos de Inglaterra y Gales anuncian la consagración solemne de sus naciones al Sagrado Corazón de Jesús.
El 24 de julio de 2026, el Salón Beige informa que la Conferencia de Obispos Católicos de Inglaterra y Gales ha decidido consagrar solemnemente las dos naciones al Sagrado Corazón de Jesús. La iniciativa se enmarca en la continuidad de las grandes consagraciones episcopales llevadas a cabo durante el último siglo, comenzando por la del mundo al Corazón de Jesús por Pío XI, en la encíclica Miserentissimus Redemptor del 8 de mayo de 1928. La conferencia episcopal aún no ha hecho pública la fecha exacta de la ceremonia.
El gesto debe ser leído en su justa dimensión. Consagrar una nación al Sagrado Corazón no es reclamar una confesionalidad perdida, sino reconocer públicamente que la única fuente del bien común verdadero sigue siendo Cristo. Pío XII, en la encíclica Haurietis aquas del 15 de mayo de 1956, enseñaba que la devoción al Sagrado Corazón no es una práctica periférica, sino una de las cumbres de la espiritualidad cristiana. En un reino donde, según los censos oficiales de 2021, la parte de cristianos declarados ha bajado por debajo del cincuenta por ciento y donde el islam avanza rápidamente en las grandes ciudades, un acto así de los obispos católicos es una apuesta misionera. El cardenal Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, asume así una visibilidad que rompe con la discreción habitual del catolicismo inglés desde la emancipación de 1829.
Habíamos señalado, en el hilo comece-jeunesse-europe-2026, la dificultad del catolicismo europeo para ocupar el espacio público. La iniciativa inglesa hace más que una toma de posición: inscribe un país entero bajo una protección sobrenatural. Oremos por la fecundidad de este gesto, y por los obispos ingleses que lo han llevado a cabo.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.