EuropeReservado a miembros 23/06/20262Añadir a favoritos

El 23 de junio de 2016, el Reino Unido votaba su salida de la Unión Europea. Diez años después, el balance es pesado: pobreza aumentada, crecimiento estancado, inestabilidad política. Bruselas abre la puerta a un acercamiento, bajo condiciones. François-Xavier Lemoyne extrae las lecciones de esta década para el futuro de Europa y para los católicos.
El 23 de junio de 2026 marca el décimo aniversario exacto del referéndum que llevó al Reino Unido a salir de la Unión Europea. Esta votación, ganada por el 51,9 % de los votos a favor del Leave, ha generado una década de negociaciones dolorosas, turbulencias políticas (cinco primeros ministros en diez años) y desilusiones económicas para una gran parte de la población británica. Es hora de hacer balance, pero también de esbozar un futuro incierto.
La Croix documenta una dura realidad social: la pobreza en el Reino Unido se ha agravado desde el Brexit, especialmente en las regiones industriales del Norte que, sin embargo, habían votado masivamente por el Leave. Michel Barnier, negociador jefe de la UE para el Brexit, ofrece al Figaro una advertencia lúcida: «El aviso del Brexit es que hay que escuchar las inquietudes populares». La UE se declara hoy favorable a un acercamiento con Londres, bajo condiciones precisas relativas a la movilidad de los trabajadores, el alineamiento regulatorio y la participación en el mercado interior. David Cameron, cuyo fallido referéndum fracturó un país y una generación, vive en un semi-retiro lejos de los focos mediáticos.
La Doctrina Social de la Iglesia (Compendio de la DSI, nn. 433-435) fomenta la construcción de comunidades políticas basadas en la subsidiariedad y la solidaridad. El Brexit ilustra las tensiones entre estos dos principios fundamentales: la subsidiariedad nacional invocada por los partidarios del Leave ha llevado, paradójicamente, a debilitar la capacidad del Reino Unido para defender a sus ciudadanos más vulnerables frente a los choques económicos. Gaudium et Spes (n. 74) recuerda que la comunidad política debe buscar el bien común efectivo de sus miembros, no una soberanía abstracta satisfactoria en teoría pero deficiente en la práctica.
La Iglesia católica está presente a ambos lados del Canal de la Mancha. La COMECE (Conferencia de las Comisiones Episcopales de la Comunidad Europea) ha recordado regularmente que la construcción europea, cuando está al servicio de la persona humana y del bien común, merece el apoyo de los católicos. El acercamiento en curso entre Londres y Bruselas plantea una pregunta concreta a los fieles: ¿los católicos británicos, a menudo de origen irlandés, polaco o filipino, recuperarán derechos de circulación facilitados en la Europa continental? La respuesta dependerá de las negociaciones venideras.
El debate mediático en torno al aniversario del Brexit sigue dominado por la economía y el espectáculo político. La dimensión antropológica y social (la fractura entre clases populares y élites metropolitanas, entre generaciones, entre zonas geográficas) está subanalizada. La advertencia de Barnier es acertada: una democracia que no escucha las angustias de sus pueblos produce votos de choque con consecuencias duraderas. La Unión Europea debe aprender esta lección, especialmente ante el auge soberanista en Italia, Francia o Hungría. Un acercamiento con el Reino Unido solo tiene sentido si la UE es capaz, en primer lugar, de reformar su propia relación con sus ciudadanos.
Diez años de Brexit no han producido la «Global Britain» prometida. Han producido una nación más desigual, más fracturada, más incierta de su futuro. El acercamiento en curso no es un retorno: es un intento pragmático de limitar los daños. Para los católicos: apoyar el trabajo de la COMECE para que Europa siga siendo un espacio de dignidad humana, de subsidiariedad real y de solidaridad concreta, y no un simple mercado.
«El aviso del Brexit es que hay que escuchar las inquietudes populares.» – Michel Barnier, exnegociador jefe de la UE para el Brexit
- **51,9 %**: votos a favor del Leave en 2016
- **5**: primeros ministros británicos desde el referéndum
- **COMECE**: organismo eclesial que promueve la unidad europea desde valores católicos
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Dix ans après, ce sont les Anglais les plus pauvres qui paient l’addition. Les restos du cœur débordent, et ça se voit plus que les discours à Bruxelles.
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