EuropeReservado a miembros 23/06/20260Añadir a favoritos

Zelenski estaba en Evian para el G7, esperando convencer a Trump de presionar a Moscú. Mientras tanto, drones rusos golpeaban el este de Ucrania y un barco ruso provocaba en el Canal de la Mancha. La brecha entre las conferencias y el terreno no se cierra.
El 16 de junio de 2026, Volodymyr Zelensky llegó a la cumbre del G7 en Evian. Su objetivo: obtener un compromiso más firme de Donald Trump para presionar a Moscú. El Reino Unido anunció simultáneamente el suministro de uranio enriquecido a Ucrania para sus centrales nucleares.
El 17 de junio, el primer ministro británico Keir Starmer denunció las "imprudencias" de un buque de guerra ruso en el Canal de la Mancha. En las mismas horas, drones y bombardeos rusos mataron a varias personas en el sur y este de Ucrania.
La cumbre del G7 en Evian cristalizó una tensión estructural: las instituciones multilaterales hablan de paz mientras la guerra continúa. Zelensky suplica. Caen las bombas. La ecuación no se resuelve en la sala de conferencias.
La presencia de Trump cambia el cálculo europeo. Los aliados de la OTAN ya no pueden contar con una línea estadounidense predecible. El suministro de uranio enriquecido por Londres es el síntoma: Europa se adapta, compensa, busca soluciones propias cuando Washington duda.
El principio de subsidiariedad, en el corazón de la doctrina social de la Iglesia desde Rerum Novarum (León XIII, 1891) y precisado en Centesimus Annus (Juan Pablo II, 1991), recuerda que las decisiones deben tomarse al nivel más adecuado a la realidad tratada. Aquí, la inadecuación es flagrante: las decisiones se toman lejos de las realidades que sufren los ucranianos.
La tradición católica de la guerra justa, elaborada por Agustín de Hipona y precisada por Tomás de Aquino (Summa Theologiae, II-II, q. 40), establece tres condiciones: causa justa, intención recta, proporcionalidad de los medios. También impone que la paz siga siendo el objetivo final, nunca la victoria como fin en sí misma.
La Santa Sede, en su declaración del 17 de junio, exhortó a una "cultura de la negociación" para construir una paz duradera. No es ingenuidad. Es el reconocimiento de que las guerras de desgaste solo producen ruinas sin victoria definitiva.
Día 1574, 1575 de la guerra. Los periodistas cuentan los días. Las familias ucranianas cuentan a sus muertos. La pregunta para los católicos europeos no es solo geopolítica: es la cuestión de la solidaridad concreta.
¿Qué significa rezar por Ucrania desde Bruselas o París? Significa también pedir a nuestros gobiernos que no reduzcan su compromiso a conferencias. La oración que no desemboca en acción corre el riesgo de ser solo un pretexto.
Doctrina social de la Iglesia que sostiene que las decisiones deben tomarse al nivel más cercano posible a la realidad afectada, evitando centralizaciones innecesarias.
Teoría ética que establece condiciones bajo las cuales la guerra puede considerarse moralmente justificable, incluyendo causa justa, autoridad legítima y proporcionalidad.
Crea una cuenta gratuita para acceder a todos nuestros contenidos y a la revista semanal.
Inicia sesión para unirte a la conversación.
Soyez le premier à commenter.
Ukraine et G7 : quand la diplomatie bute sur la réalité des bombardements