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Dos semanas después de su arresto, el silencio de Ortega sobre el obispo de Estelí es roto por un llamado formal de la Conferencia Episcopal de América Central.
Hemos señalado, a finales de junio de 2026, la detención de Monseñor Juan Abelardo Mata, obispo emérito de Estelí, al salir de una misa en la que había pedido oraciones por la Iglesia perseguida. Según la información de Infovaticana del 14 de julio de 2026, el Secretariado Episcopal de Centroamérica y Panamá (SEDAC) exige ahora formalmente al régimen Ortega-Murillo el acceso del médico de confianza del obispo a su paciente, quien permanece bajo arresto domiciliario desde hace dos semanas. El comunicado también solicita información clara sobre su estado de salud y su lugar de detención.
Esta demanda se enmarca en una larga serie: el cardenal Rolando Álvarez en el exilio desde 2023, arrestos de sacerdotes, nacionalizaciones de escuelas católicas, expulsión de las Misioneras de la Caridad. El informe 2026 de Ayuda a la Iglesia Necesitada clasifica ahora a Nicaragua entre los países donde la persecución de la Iglesia alcanza un nivel sistémico. El silencio del régimen sobre Monseñor Mata recuerda, mutatis mutandis, lo que Pío XI denunciaba en Mit brennender Sorge (1937): el concordato desviado y la Iglesia reducida al silencio por medidas administrativas de apariencia legal. El llamado conjunto de la SEDAC rompe, por primera vez en meses, el silencio diplomático regional.
Un obispo bajo arresto domiciliario del que ya no se sabe si está vivo. Ya no es la persecución de los primeros siglos, es la persecución moderna: burocrática, silenciosa, sin martirologio televisado. La Iglesia centroamericana, en su llamado conjunto, muestra que rechaza el silencio cómplice que durante mucho tiempo cubrió a Managua.
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
Nicaragua: la Iglesia bajo el yugo de Ortega