El cardenal Radcliffe y las bendiciones: ¿puede Roma guardar silencio?

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El cardenal Radcliffe y las bendiciones: ¿puede Roma guardar silencio?
Illustration : Marie Yukimura Saitō

Tras bendecir una unión entre personas del mismo sexo, el cardenal Radcliffe es cuestionado sobre una posible excomunión. La pregunta revela la tensión entre *Fiducia Supplicans* y la disciplina canónica de la Iglesia.

El hecho

El cardenal Timothy Radcliffe - predicador de los ejercicios espirituales del Sínodo sobre la sinodalidad en 2023 y figura destacada del catolicismo progresista - ha bendecido una unión entre personas del mismo sexo. La cuestión de una posible excomunión se plantea ahora públicamente. Esto obliga a un examen preciso. Fiducia Supplicans (DDF, diciembre de 2023) autorizó bendiciones de personas en situación irregular, precisando expresamente que estas bendiciones «no constituyen una aprobación de su modo de vida» y no deben adoptar «una forma ritual que pudiera inducir a error». La pregunta es, pues: ¿respetó el cardenal Radcliffe este límite estricto o lo traspasó al bendecir no a personas, sino una unión como tal?

Nuestra lectura

La distinción que Fiducia Supplicans intenta mantener entre bendecir a una persona y bendecir una unión es teológicamente frágil en cuanto se pone en práctica en un contexto ceremonial público. Un cardenal -miembro del colegio pontificio por definición- que procede a tal bendición envía una señal objetivamente contraria a la doctrina constante de la Iglesia sobre el matrimonio y la complementariedad sexual (CEC §§ 2357-2359, 1601-1605). Desde el punto de vista canónico, la excomunión latae sententiae (can. 1364 CIC) se aplica a la herejía, el cisma o la apostasía formalmente declarados, no a un error pastoral, por grave que sea. Pero la impunidad canónica automática no equivale a aprobación moral ni al silencio de la autoridad. Roma dispone de otros instrumentos -advertencia formal, intervención del DDF- para clarificar su postura.

Para meditar

«La gracia y la verdad vinieron por Jesucristo» (Jn 1,17). Una Iglesia que sacrifica la verdad por la compasión no hace obra de caridad: priva a las personas afectadas de la luz que necesitan para discernir su camino. Roma debe nombrar claramente lo que estos gestos significan -y lo que no pueden significar-.

Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.

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Abbé Grégoire MassonVaticaniste & théologien
Prêtre et théologien, il suit le Magistère contemporain et les questions de droit canonique.
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Comentarios (5)

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Clémence R. 03 Jul 2026 · 08:37

Bénir une union homosexuelle, c’est bien, mais si Rome ne précise pas la doctrine, on tourne en rond : la pastorale sans cadre, c’est comme un GPS sans route.

Léa75 03 Jul 2026 · 08:25

Et si la vraie question était : bénir, oui, mais pour quoi faire ? Un geste sans parole claire, ça ne risque pas de laisser tout le monde dans le flou ?

CurioBretagne 03 Jul 2026 · 08:19

Bénir une union homosexuelle, c’est appliquer Fiducia Supplicans à la lettre ou forcer le texte ? J’aimerais comprendre où Rome trace la limite.

Cla1re 03 Jul 2026 · 08:10

Bénir une union, c’est d’abord un geste d’accueil, non ? Pourquoi en faire une ligne rouge alors que le cœur de la foi, c’est l’amour avant tout.

Marie47 03 Jul 2026 · 10:42

Si l’accueil compte tant, pourquoi ne pas bénir aussi les efforts de ceux qui peinent à vivre l’idéal de l’Église ?

unLecteur33 03 Jul 2026 · 07:51

Si bénir une union homosexuelle est un geste pastoral, pourquoi Rome hésite-t-elle à clarifier plutôt qu’à laisser planer l’ambiguïté ?

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