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El papa León XIV comenta Mt 13,44-52, denuncia "la industria del consumismo" y dirige sus llamados a la Tierra Santa, al Líbano y a las víctimas de los incendios.
Este domingo 26 de julio de 2026, a la hora del Ángelus desde Castel Gandolfo, León XIV comentó el evangelio del decimoséptimo domingo del tiempo ordinario (Mt 13,44-52), las tres breves parábolas del tesoro escondido, de la perla y de la red. El Papa advirtió contra « la industria del consumismo », que « envenena el corazón » y aleja al fiel de la verdadera alegría, la cual viene de Dios y no de la mercancía. Al final de la oración mariana, lanzó varios llamados: la reanudación de « negociaciones para una solución política justa » en el Oriente Próximo (Vatican News, ediciones inglesa y francesa, 26 de julio de 2026), un pensamiento para Líbano y para Gaza, la oración por las víctimas de los incendios en Francia y en España.
La crítica pontificia al consumismo no es nueva. Juan Pablo II la formuló en Centesimus annus n° 36 (1991): la sociedad de consumo subordina la libertad al « poseer », ahogando la verdad de la persona. Benedicto XVI en Caritas in veritate n° 51 (2009), luego Francisco en Laudato si' n° 203 (2015), la retomaron y profundizaron. León XIV, en este verano de incendios climáticos y de guerras no resueltas, la convierte en un motivo de actualidad candente: aquel que corre tras el confort material no puede, en el mismo movimiento, querer la paz, pues teme primero la pérdida de su bien. El tesoro escondido del evangelio es la alegría invertida: la del discípulo que vende todo, con alegría, para adquirir a Cristo. Esa libertad es también una política.
¿Qué vale mi campo? ¿Qué estoy dispuesto a vender por el tesoro? Y sobre todo: ¿he comprendido que ya está ahí, a mis pies?
Artículo producido por inteligencia artificial, revisado bajo control editorial humano.
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